"Entre todos los misterios de la vida humana hay uno que yo he
penetrado: el grande, el cruel tormento de nuestra existencia,
proviene de que estamos eternamente solos, y todos nuestros
esfuerzos, todos nuestros actos no tienden sino a huir esa
soledad en que vivimos. Esos enamorados al aire libre que
acabamos de ver sentados en esos bancos tratan, como nosotros,
como todas las criaturas, de hacer cesar ese aislamiento,
aunque sólo sea durante un minuto: pero permanecen y
permanecerán siempre solos, y nosotros también. Unos se
aperciben más que otros de esa verdad; pero todos la
comprenden. ¡Desde hace algún tiempo sufro yo el abominable
suplicio de "haber comprendido", de haber descubierto la
espantosa soledad en que vivo, y sé que nada, ¿entiendes?,
nada puede hacerla cesar! ¡Sea lo que sea que intentemos o
hagamos, cualesquiera que sean los impulsos de nuestro
corazón, el grito de nuestros labios, el abrazo de nuestros
cuerpos, estamos siempre, siempre solos!"
Fragmento de ¡Solo!, Guy de Maupassant.

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