Cómo esperé aquel momento, cómo caminé sin rumbo por las calles para que
el tiempo pasara más rápido! ¡Qué ternura sentía en mi alma, qué
hermosos me parecían el mundo, la tarde de verano, los chicos que
jugaban en la vereda! Pienso ahora hasta qué punto el amor enceguece y
qué mágico poder de transformación tiene. ¡La hermosura del mundo! ¡Si
es para morirse de risa!
(9/11)
Fragmento de "El tunel" de Ernesto Sábato.
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